
Ahora que ya tienes tu visión desarrollada y que seguramente ya habrás empezado a marcarte objetivos, toca hablar de éstos. Porque no todos valen.
Verás, para que realmente un objetivo te haga feliz y puedas sostener tu acción en el tiempo deben ser objetivos tuyos, generados en ti y no en otra persona.
Cómo dice la experta en gestión del cambio Gloria Méndez, deben ser “objetivos de autor”, es decir tuyos y no de tu pareja, de tu familia o de tus amigos. Ni siquiera de tu sociedad o cultura.
No debes ponerte objetivos porque “con la edad que tengo ya toca”, “porque es lo que se espera de mí”, “porque mi pareja tiene razón”, etc.
Deben ser objetivos genuinamente tuyos.
¿Cómo lo sabrás? Pues porque ante la pregunta “¿Para qué lo quieres?” Tu respuesta será inmediata, espontánea y visceral sin grandes argumentaciones.
Así que, si al preguntarte “¿Para qué quiero esto?” te sale un “porque mi pareja insiste en encontrar un trabajo en una multinacional y quizás tenga razón” o un “Porque si no dejo de fumar mi novio se pone muy pesado y así me dejará en paz” sospecha porque, siguiendo con los ejemplos, ni tú quieres trabajar en una multinacional ni quieres realmente dejar de fumar sino que, lo más probable, es que quieres complacer a tu pareja o tener tranquilidad en casa.
¿Tiene sentido? Lo que tú crees que son objetivos en realidad, son pseudobjetivos que esconden un motivo más veraz.
El problema de no marcarte objetivos verdaderamente tuyos es que al no ser genuinos, no sabrás sostener tu motivación y determinación en el tiempo y terminarás dejándolos caer o, en muchos casos, no consiguiéndolos. Porque ante los retos que vayan presentándose, no tendrás la fuerza ni las ganas de superarlos.
¡Pasa a la acción!
Repasa los objetivos que te has marcado y pregúntate con sinceridad, ¿para qué lo quiero?
Si tu respuesta es muy argumentada y demasiado racional, plantéate que quizás se trate de un pseudobjetivo tras el cual haya otro objetivo.
Si tu respuesta está en la línea de “porque sí, porque llevo toda la vida queriéndolo, porque me llena hacer estas cosas, porque no me imagino haciendo otra cosa” y demás, seguramente, vayas por buen camino. ¡Continúa!
Determínate 4 objetivos para cumplir en los siguientes 365 días.
Un objetivo tiene que ser algo concreto y medible, no un concepto abstracto como “ser feliz” o “tener más dinero” . Para ello pregúntate, ¿qué debería haber en mi vida para ser feliz? ¿Cuánto más dinero quiero? Debes poder medir el objetivo.