Si vas a lanzarte en una nueva aventura emprendedora o sea que ya tienes una clara idea de negocio, es conviene analizar qué producto o servicio vas a ofrecer.
¿Qué es un Producto?
Desde el punto de vista de una empresa el producto es aquello que comprará nuestro cliente.
Un cliente compra si tiene una necesidad o un deseo y sabe, o cree, que comprando un producto o servicio resolverá su problema.
Esta definición parece obvia ¿no? pues, son muchas las empresas que siguen insistiendo en vender lo que sale de fábrica a sus clientes, en lugar de fabricar lo que sus clientes quieren comprar.
Para ti como emprendedora, el producto o servicio es el medio por el cual vas a conseguir la satisfacción del cliente, con el consiguiente intercambio económico - dinero por producto -.
Conviene reflexionar sobre los productos o servicios que ofrecemos y preguntarnos si estos cumplen o no con las necesidades de nuestros clientes.
Pero, aquí muchas y muchos emprendedores creen que su producto es el mejor -y puede que técnicamente lo sea- y que simplemente por esa razón los clientes van a venir en masa a comprarlo. También puede ocurrir que sigas trabajando un producto o servicio, por el hecho que ha funcionado bien durante años, y haya un día en que el mercado cambie (o sea, las necesidades de los clientes han cambiado).
Estos errores pueden hacer fracasar todo un proyecto. Conviene, por tanto, mantener los ojos bien abiertos y observar constantemente el comportamiento del mercado.
¿Qué es un Servicio?
Los servicios son productos intangibles, pero productos al fin y al cabo. Por lo tanto, se aplican las mismas ideas que para los productos. Es cierto, que los servicios tienen características propias que los diferencian, y mucho, de los productos en sí, y por eso influirán en la forma de vender el servicio.
Concepto de Producto
Centrar un negocio en un producto en concreto implica que el proyecto estará sometido a importantes riesgos tecnológicos y comerciales. Hasta en empresas establecidas la necesidad de lanzar nuevos productos obliga a explorar nuevas ideas de negocio, como si se tratase de un nuevo emprendimiento.
Hay que analizar con detalle como satisface el producto una necesidad del cliente. A este proceso se le llama desarrollo del concepto del producto. El producto debe tener una serie de características que lo identifiquen y los diferencien de los demás productos que compiten por satisfacer la misma necesidad.
El concepto de producto debe definir:
El público objetivo: a qué segmento del mercado va dirigido: hombres, mujeres, pequeñas empresas, etc.
Beneficios que aporta: qué necesidad de este público satisface.
Tipo de producto: clasificar el producto: un cosmético; servicio imprescindible o accesorio, etc.
Nivel de precio: si será un producto de bajo coste o de precio elevado, por encima de la media del sector o en la media, etc.
Forma de utilización o consumo: cuándo se usará, en qué ocasiones, por quién, dónde,...
Integración en la gama de productos: ¿es el producto coherente con el resto de productos de la empresa?, ¿es nuestro producto de consumo?, ¿es de alta calidad?, etc.
Empieza a resultar evidente que es muy distinto “hacer las mejores tartas de la ciudad” que vender tartas sabiendo, por ejemplo:
El público objetivo: jóvenes, de cierto poder adquisitivo y que les gusta el dulce.
Los beneficios: no hay que elaborarlo en casa, puedes invitar a los amigos a casa a celebrar un cumpleaños...
El tipo de producto: postre o merienda y con ingredientes de calidad.
El nivel de precio: superior por estar elaborado de manera personalizada.
El uso: varias personas reunidas para pasar un rato agradable celebrando algún evento.
Gama de productos: es el producto principal que se acompañará con bebidas.
Producto Formal y Ampliado
Teniendo claro el concepto del producto, el producto formal es el producto en sí mismo.
Todo lo que le rodea forma el llamado producto ampliado. El producto ampliado es todo aquello que el cliente recibe al comprar un producto. Puede tratarse de otros bienes tangibles o de servicios adicionales. Por ejemplo:
- El embalaje del producto
- La información sobre características y uso
- La garantía
- El servicio post-venta
A veces el producto ampliado es algo muy distinto al producto formal. Si pensamos en una botella de litro de agua envasada. En principio se trata de un litro de agua, pero lo que el cliente se lleva a casa es un litro de agua, más una botella de plástico con un diseño determinado, más una etiqueta informativa determinada, etc. El producto ampliado es lo que permite en la venta de servicios “materializar” el producto formal.
¿Ya sabes qué producto o servicio vas a crear?
